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 | La Federación Internacional del Fútbol Asociado (F.I.F.A.) reconoció a Newell's Old Boys como uno de los clubes más importantes del mundo, por su historia, sus logros y la afluencia de su gente.
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Por Diego Colazo
Los reconocimientos que constantemente se hacen sobre nuestro amado Newell's Old Boys no nos sorprenden. Cuando le cantamos al mundo que el “nuestro” es un club popular, lo hacemos desde el más sincero convencimiento. Por historia, por logros y por las personalidades que nos representan por todo el planeta es que afirmamos que el rojinegro es una institución que trasciende su influencia.
Indagando en sus orígenes pueden comprenderse algunas vivencias que ponen en un contexto histórico el sentimiento de arraigo que los hinchas de Newell's poseen. La configuración del sentimiento de estos hinchas le ha impuesto una impronta al club que lo ha hecho diferenciarse de casi todos sus competidores. Desde un principio Newell's fue un club abarcativo, heterogéneo, pasional. De la mano de su crecimiento deportivo se fue instalando en los corazones de sus seguidores que generación tras generación fueron inculcando los más sagrados valores: el amor al club.
Newell's nunca fue un club sumiso ni entregado al establishmen del poder. A ello se debe que siempre tuvo que arreglárselas solo y nunca recibió la venia del poder de turno. Esa aparente desventaja por el contrario se transformó en su máxima virtud. Nuestro club fue pionero en la integración con los sectores más desfavorecidos, impulsor de cruzadas benéficas y cultor de valores contrarios a la hipocresía, la soberbia y la arrogancia. Newell's nunca alardeo de su grandeza, la llevó siempre con sencilla hidalguía.
La institución del Parque Independencia albergó en su seno a la más variada composición social. Fue centro de reuniones sociales y festividades populares. Representó un lugar en el mundo para los atletas con capacidades diferentes y por sus tribunas desfilaron las personalidades más importantes del país.
Hay cosas que no ocurren por casualidad. Que de en un mismo club hayan surgido y pasado jugadores de excelencia internacional no es fruto del azar. Sumado a los cientos de jugadores de gran prestigio que vistieron la gloriosa camiseta rojinegra y que luego fueron personajes reconocidos en el mundo del fútbol, se destaca la vinculación que iconos del fútbol contemporáneo como Maradona y Messi tienen y han tenido con Newell's. Sumado a ello el faro que representa Marcelo Bielsa, un emblema del club que suma elogios con cada paso que da y que excede el ambiente de la patria futbolera. Y además, gestos como el del “tata” Gerardo Daniel Martino, sucumbiendo al dictamen del corazón ante el embate del dinero arriesgando todo por ayudar a “su” club, no hacen otra cosa que demostrar lo que genera el sentimiento hecho carne.
Newell's es grande por su historia y por su gente, un club al que nadie le regalo nada, que no tuvo el favor de los gobiernos de turno ni de los grandes multimedios. Ni un tirano lo pudo destruir y conserva imperecedero en su esencia ese espíritu de fraternal sentimiento de pertenencia impulsado desde el patio de una escuela donde los pioneros de esta pasión empezaron a transpirar la gloriosa casaca rojinegra, símbolo de rebelión y de lucha.
Reconocimiento de FIFA, en su página web, a Newell`s Old Boys como uno de los 120 clubes "clásicos" del mundo.
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