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Empate amargo. NEWELL'S 1 - LANUS 1

Pocas palabras son las que quieren dejarse oír cuando las cosas no andan del todo bien. Pero si las mismas son de crítica cruel, el dolor comienza a sentirse más punzante y difícil de arrastrar.

 

Así se sintió la tarde de ayer, como un dejo de desilusión y críticas por parte de algunos. Lo cierto es que cualquiera que hubiese observado el partido antes del gol Granate, sabía que la victoria era indudablemente rojinegra.

 

Hasta ese entonces todo parecía cerrado en el “Marcelo Bielsa”. Pero aquellas situaciones que Newell’s tuvo y no supo convertir se transformaron en una carga demasiado pesada para los comandados por Sensini.

 

La primera clara para la Lepra llegó a los 12 minutos del comienzo cuando Formica, aquel que sería la figura de la cancha, sube por la derecha para asistir a Barrientos. El 19 la tira muy por encima del arco custodiado por Caranta, otro de los destacados del encuentro. Nuevamente por ese costado del campo de juego se inserta Bernardi con un pase preciso a la cabeza de Boghossian, quien no logra deshacerse aún de los 646 minutos de mala racha y manda a la redonda a estrellarse en el travesaño.

 

Así termina la primera parte con un local que busca sobreponerse pero que le falta precisión a la hora de convertir. Es por ello que el entretiempo sirvió para ajustar algunas notas que no se encontraban acordes en la melodía y se realiza la salida de Dolci para permitir el ingreso de Sánchez Prette. El cordobés cumplió con creces con la posición de enganche en la que lo colocó Sensini, siendo el intérprete del córner que permitió el cabezazo de Achucarro y la apertura del marcador. Fue además el generador de la falta que desemboca en la expulsión de Pelletieri. Todo hasta allí parecía seguir su rumbo justo, pero a los 38 minutos de la segunda etapa la lógica, factor indiferente al fútbol, se desmorona, permitiendo la igualdad para los de Zubeldía. El gol lo corona Salcedo, aplaudido al comienzo, pero quién ahora la guarda en la red por un acertado pase de Sebastián Blanco. Nada vuelve a ser igual a partir de allí y la desesperación de que se disuelvan los tres puntos le juega una mala pasada a los rojinegros.

 

El término del partido revela entonces otros dos puntos perdidos de local, cuando todos imaginábamos que el encantamiento había terminado en aquel partido contra Boca. Mucho habrá por analizar y sobre todo por replantear como la entrada de Sánchez Prette desde el comienzo y la falta de gol de Boghossian, pero lo cierto es que demasiado hizo este cuerpo técnico por el plantel, el mismo que el campeonato pasado culminó segundo en la tabla de posiciones y estuvo a punto de conseguir el campeonato. Se deberán sí, corregir las falencias, pero tomar el camino rápido nunca da rédito. Como dijo el gran Marcelo “el fracaso es formativo, nos vuelve sólidos”.

 

El próximo partido nos encontrará en el mismo escenario pero esperemos que la siguiente obra tenga un final distinto a éste, para que podamos volver a disfrutar de local y trepar posiciones en el torneo.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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