Ese día se empezó a gestar una revolución, un grupo de jóvenes se empezó a organizar, para dar pelea, para mostrar que aunque los medios tapen todo, y la población haga la “vista gorda” , algo andaba mal en Newell’s, y había gente dispuesta a cambiar esa realidad.
Ese 14 de diciembre, siguió, se sucedieron marchas (27/09/07, 03/10/07, 17/10/07, 11/12/07, 11/06/08, 09/07/08, 31/07/08, 15/09/08, 18/11/08, 04/12/09) cada vez más multitudinarias, a cada nueva cita en Moreno y Córdoba, se multiplicaban las banderas, camisetas y gargantas leprosas pidiendo algo completamente simple: ELECCIONES. Cabe destacar que la barra brava bajo las ordenes del Sr. López, intentó violentamente desmantelar una nueva marcha (02/06/08) sin éxito.
Sonaba muy simple el pedido, pero obviamente no entraba en los planes del ex-presidente López, ni en los de los organismos encargados de controlar a nuestro Glorioso Club.
Para ponerle más condimentos a este largo día, salió a la luz un pacto (08/05/08) entre el intendente y el presidente de facto de la Lepra, en el que se despojaba al Club, de su centenaria sede en el Parque Independencia, por suerte la movida de la “Oposición” logró desenmascarar a tiempo este negociado, y Newell’s pudo conservar su casa.
En el medio se “convocó” a una Asamblea (15/05/08) de presupuesto y elección de Junta Electoral, a la cual los socios no pudieron ingresar, porque se les exigía una cuota fantasmagórica, inventada a espaldas del pueblo leproso. En las horas de ese 14 (09/10/08) se tomó la oficina de Fiscalía de Estado, pidiendo que anule la asamblea, y se expida con respecto a las cuotas ficticias. Como era de esperarse, un ente que había mirado hacia otro lado durante 14 años, no iba a poner manos a la obra, justo en ese momento.
Obviamente, las marchas solas no hicieron posible que los carroñeros que vaciaban a Newell’s se tengan que ir con el rabo entre las patas. Hubo un laburo colosal de los abogados, que transpiraron la camiseta, y lucharon contra el sistema nudemberguiano, muchas veces como Quijotes contra molinos de viento, pero convencidos que iban por el camino adecuado, y el tiempo terminó dándoles la razón.
Otro momento memorable de ese 14 de diciembre interminable (07/10/08), fue el día del escrache en AFA, posiblemente el golpe más inesperado que tuvo la gestión López, donde un puñado de hinchas, un día de semana, espontáneamente, se movilizó hasta la sede de AFA en Buenos Aires para que el país se entere de lo que pasaba internamente en Newell’s.
El país se enteraba de quien era López, pero algo faltaba, si bien a cada convocatoria, crecía el número de personas en contra del régimen, faltaba mostrarle al hincha común de Newell’s , que los que iban a las marchitas, eran iguales a ellos, y que había que perder el miedo. Entonces, mientras el cielo descargaba una pesada lluvia (25/10/08), y durante 90 minutos del 14, cuando jugaba la Lepra, el reclamo se escuchó firme en el Coloso del Parque, en aquellas tierras que López quiso regalar, en ese Estadio que supo albergar tantos momentos de Gloria.
Otro rato importante de ese 14 de diciembre (10/12/08) fue cuando un grupo decidió tomar pacíficamente la sede rosarina de Gobernación, en claro repudio al autismo del gobierno provincial, al que “no le constaban” muchas cosas…
Con poca ayuda oficial (solo se pedía igualdad de condiciones en las elecciones), llegaron los momentos culmines de aquella jornada, el momento que se venía gestando hacía ya dos años, el que se había retrasado 14 años, el que algunos temían, y muchos añoraban: EL SUFRAGIO (14/12/08).
La presencia de Marcelo Bielsa, y los insultos que le propinaron los adictos al barbudo, mostraron muy temprano, quien ganaría la contienda, el resultado es conocido por todos y la imagen final es la de López y su sequito haciendo una denuncia penal por fraude en los comicios.
Un largo y glorioso día para los leprosos llegaba a su fin, solo quedaba tiempo para los festejos en aquella plaza que acunó los sueños de ver resurgir al querido y viejo Newell’s.
Un año después, nos volvemos a ver, como soñaron Isaac, Claudio y sus viejos muchachos, en nuestra casa, unidos y ya no dominados.